..:: JULIO CÉSAR MÉNDEZ (Jockey)


“En Argentina gané 1500 carreras, 320 clásicos y 50 de ellos de Grupo I”

Continuando con la serie de entrevistas a profesionales del turf, esta vez procuramos la palabra del consagrado látigo melense, radicado 16 años en la vecina orilla, pero de regreso ya instalado en nuestro medio. Con julio, dialogamos sobre la historia de su vida y los diferentes bretes que el plano existencial le ha presentado como desafíos.





Venciendo con Latency el Latinoamericano del 2006 en Montevideo


¿Porqué jockey y no otro deporte?

Porque como todos los que están en esto, desde chico ya andaba entre los caballos. De chico hacía trabajos o mandados, siempre y cuando me dejaran andar una vuelta a caballo.
Frente a la casa de mis viejos cuidaban caballos para competir en raids y me gustaba ayudar para que me permitieran andar a caballo por toda la "manzana".
De chico ya tenía a mi hermano Hugo corriendo en Maroñas y a mi otro hermano Gerardo que lo hacía en Melo y en ese momento pensaba que algún día podría vestir la chaquetilla de colores.

¿La tenían complicada econónicamente la situación en la etapa de la niñez?

Nosotros somos once hermanos y la vida me ha dado unos padres de "oro", mi vieja muy laburadora (lavaba ropa para afuera) y mi viejo otro gran laburador que salía a trabajar a la campaña y a medida que íbamos quedando más grande la olla se iba achicando.
Después fueron creciendo los hermanos que eran muy trabajadores y salían a buscar ingresos y dicho sea de paso lo mismo sucedió conmigo, pués con 14 años me fui de casa.
Debuté en lomos de un caballo en Melo y luego me fui a Brasil, estando alrededor de siete meses en la frontera, pero siempre alternando en pencas. Trás pasar una etapa muy dura en Brasil, decidí volver a casa y hasta el día de hoy me pregunto, que hacía yo con esa edad viviendo en un stud, pasando mal y teniendo los miedos lógicos de la edad.
El día que regresé a Melo mis viejos no me dejaron regresar, porque me vieron demasiado flaco, pesando en ese momento 39 kilos y medio.

¿Una mala experiencia?

Complicada, pero puedo decir que en esa travesía aprendí mucho. Ese capítulo me sirvió para irme puliendo y poder aprender de mis propios errores.
Cuando volví a mi pueblo ya contaba con mi hermano que le estaba yendo muy bien en su profesión en Maroñas y allí mis viejos me apoyaron para que hiciera la carrera de jockey y poder venir a trabajar a Montevideo.
Vine y comencé en la Escuela de Arturo Piñeyro. Trabajaba muchos caballos de mañana, por ejemplo los animales de Antonio Marsiglia, Julio Jorge y mi hermano Hugo me arreglaban y me tiraban algunos pesos y con eso iba haciendo la Escuela y me iba defendiendo.
El "Maestro" no solo me daba órdenes al enseñarme en la escuela, sino que también lo hacía en otras formas, me corregía en algún trabajo que yo hacía por la mañana, demostrando que el estaba muy interesado en que yo saliera a correr.

¿Puede considerarse clave una Escuela de Jockeys, dado que existen otras áreas de abordaje como nutrición, información general, relacionamiento con la prensa, etc ?

Considero que es una de las claves para el desarrollo, yo tuve la suerte de contar con el "Maestro", hoy hay muchos chicos que se tienen que ir puliendo afuera y mirando a otros compañeros y en la medida de lo posible, consultar a los colegas para ir corrigiendo sus actuaciones. La forma de salir adelante en la profesión (en el día de hoy) es seguir laburando y eso siempre se lo digo a los chicos.

-¿Con qué caballo y donde obtuviste tu primera victoria?

Fue con un caballo de nombre Garbanzo en Melo cuando solo tenía 14 años, un caballo muy querido por mi familia, puesto que había ganado con mis hermanos Hugo y Gerardo. Este era un caballo que lo quería todo el pueblo.

-¿En qué momento decides volver a Maroñas?

En el año ´86 vine a Maroñas y "El Maestro" en seis meses me dio el permiso para correr, pero no aparecían las montas.
Un día, apareció Hugo corriendo hacia mi, para avisarme que me habían dado una monta. Fue así que pude correr con un caballo del Sporting Club, no me fue bien, pero la ansiedad que tenía por correr en la capital era mucha y lo tomé bien.
Luego vino mi primer triunfo en Maroñas en lomos de una yegua que estaba bajo la égida de Antonio Marsiglia, de nombre Eglee. Luego con las montas que me pasaban Julio Jorge y Hugo Méndez, más todos los consejos que me fueron dando, las cosas comenzaron a andar mejor, sumados a la experiencia que traía de afuera y a los consejos de Piñeyro y de Pedro Hernandez, comencé a afianzarme, también no me olvido de la mano que me dio Mario Rodríguez en su momento, pero si tuviera que nombrar a todos los que se portaron bien conmigo, no alcanzaría una revista y espero que por no citar a todos no se enojen, pues soy un eterno agradecido a todas las personas de bien.

¿De qué manera se genera la posibilidad de instalarte en Argentina?

Surge en primera instancia a través de "El Ranchero" puesto que en ese momento me daba montas. Fue entonces que tengo la oportunidad de ir a correr una yegua de Le Capannelle sobre 1600 metros, en donde llega segunda. Fue así que el animal dejó buena impresión y por suerte algunos cuidadores se interesaron en mi.
El primero que se interesó fue Antonio Marsiglia y a partir de allí se fueron dando las cosas, al principio complicadas hasta en trámites, pero por suerte allí me dio una gran mano Eddie Espert que se contactó para que me facilitaran las cosas.
Yo iba del Maroñas viejo hacia aquel lugar que era otro mundo y veía que todo era gigante y la verdad que me parecía difícil triunfar en ese medio, donde estaban grandes jockeys y profesionales de renombre con los cuales era un gusto, solo el hecho de competir.

¿Te costó la adaptación?

El primer año muchísimo, porque de alguna manera volvía a ser el de Melo, viviendo en un stud, y fíjate que me fui de aquí ganando la estadística ´95 y venía liderando la ´96 y cuando promediaba decido hacer las maletas rumbo a la Argentina.
Era todo diferente y cuando llegaba la noche me agarraba la melancolía y me venían ganas de volver, porque no estaba corriendo, pero de ninguna manera me quería regresar sin probar y poder sacarme las ganas de competir en un medio muy exigente.

En que momento sentiste que se enderezaban las cosas

Lo hice en el momento en que me dieron la autorización para correr y enseguida surgió el contrato con Marsiglia, (funciona de esa manera) y tuve la gran suerte que enseguida gano en Palermo una carrera muy linda, la cual se comentó mucho y luego ayudé la suerte para que las puertas se fueron abriendo, aunque solo por contrato le podía correr a Marsiglia. Pero luego, debido al accidente que lamentablemente sufrió Pablo Falero, me ofrecieron los caballos del "Vacación" por conducto de Maldotti.
Fue entonces que hablé con Antonio y me mudé para San Isidro. La vida ofrece señales y de pronto uno piensa y detecta cosas. La primera carrera que gané en Maroñas fue con Marsiglia y la primera en Palermo, también fue con Antonio. Contaba con 50 montas del "Vacación" y en el año ´97 me cansé de ganar, allí gané 120 carreras solo con esa caballeriza, haciendo buen dinero para poder estar bien con mi familia.
 



Homenajeado en el Hipódromo de Colonia


En año y medio ya me había comprado el departamento, que era chico, pero era mío y yo lo veía grande. Gané muchos clásicos y pude montar grandes caballos. Cuando regresa Pablo pasé de tener 70 montas a quedarme casi sin nada, porque tenía como es lógico devolverle las montas a Pablo que obviamente era de el. Pero pasó menos de una semana y enseguida me cayó el primer contrato, logrando recorrrer todos los studs grandes de la Argentina, pero siempre me fue muy bien.
El primer contrato lo hice con el "Orilla del Monte" en el ´98 y ese fue su primer año, sacando su mejor yegua adulta, mejor potranca dos años, mejor tres años y varios más. Mi primer Grupo I fue con una yegua de ese stud. Después me ofrecen para irme al stud La Providencia que llegaba con toda la fuerza de Brasil y en tres años logramos ganar todo.
Después de tres años bajaron en algo el nivel de sus caballos y me ofrecen correr para el stud San Benito, caballeriza a la que le corrí como segunda opción, pues el primero era Jorge Valdivieso.
Hablo con la gente de "La Providencia", lo entienden y me fui muy bien a conducir sus elementos a la otra caballeriza. En "San Benito" doy con una gente de primera, saben lo que es ganar, pero por sobre todo saben lo que es perder y esa gente me dejó una huella, porque me hacían sentir muy cómodo.
Con ellos gané la Polla de Potrillos, el "Unzué", el "Chevalier" y muchísimos clásicos. Se vendieron muchos caballos como el caso de Don Velez, Don Misil y Don Valiente, sobre el cual le expresé al propietario (antes que debutara) que estábamos en presencia de un pingo.

Cuál fue el caballo que te brindó más alegrias

Sin pensar lo contesto, fue un gran caballo, Latency el que me dio todo lo soñado y para el lugar número dos tengo muchos. Storm Mayor, Doña Lady, el mejor dos años que se vendió invicto, Indio Glorioso que gano las 2000 Guineas, Anaerobio que fue vendido, etc. ero Latency me marcó en los momentos más difíciles de mi vida y hasta el día de hoy es el único caballo argentino que ganó un Latinoamericano fuera de su país.

¿Puedes contarnos alguna anécdota?

Latency era un caballo que le gustaba correr libre y yo venía con el por afuera, pero Valdivieso saca por afuera a Storm Mayor y la verdad que me tuve que abrir más, obligado y como Pedro Hernández cuidaba cerca del codo, me dijo después de la carrera, "creí que me ibas a saludar al stud", pero era tan bueno que superaba todo tipo de obstáculo y pudo ganar igual.
Pero son decisiones que se toman en fracciones de segundo, pero cuando lo hago siempre digo que son errores, pero teniendo en claro que tengo que las mejores intenciones. Por ese motivo siempre comento, que el mejor jockey es aquel que menos se equivoca durante un desarrollo

¿Te tocó pasar alguna noche sin dormir por haber regalado alguna carrera?

Soy muy autocrítico y cuando me equivoco soy el primero en reconocer el error y cuando escucho los comentarios, entiendo que tengan razón de hacerlo, siempre y cuando lo hagan con respeto.
Me tocó regalar una carrera con Latency, porque me confié demasiado, pero por suerte también me tocó ganar carreras lindas. Y sin dormir, claro, que me sucedió y a quien no.

¿Cómo crees que te observan afición y prensa argentina?

Soy muy apreciado por ambos sectores y siempre me consideré un jockey muy querido. Tuve la suerte de que me hicieran una despedida el día que anuncié que me venia para Uruguay.
San Isidro me entregó una plaqueta muy linda en reconocimiento a la trayectoria y ello me llenó de orgullo y sé que no es nada fácil lograr eso y a varios pilotos de renombre le han hecho homenajes similares.

¿Porqué tomaste la decisión de retornar a tu país?

Tuve 16 años en la Argentina por lo que me considero un jockey exitoso, porque logré ganar 1500 carreras, entre ellas, 320 clásicos, de los cuales 50 de ellos son de Grupo I.
La decisión de retornar fue porque lamentablemente la enfermedad de una hija llegó a nuestra familia, por lo cual sufrimos mucho. Lamentablemente nos encontramos muy solos, los amigos como siempre se empezaron a abrir y fueron muy pocos los que quedaron a nuestro lado.
Además estando en tierra ajena y sufriendo mucho, la familia me plantea la posibilidad de venir para Uruguay para poder estar más acompañados y sabiendo que no iba a ser lo mismo (porque allá hay carreras todos los días) y además los premios son diferentes.
Pero frente a ese panorama, hice, hago y voy a hacer lo que mi familia considere apropiado, gracias a Dios la solución para la enfermedad de mi hija (luego de recorrer muchos lugares de la Argentina) la encontramos aquí. Entiendo que le de la prioridad que corresponde al tema de mi hija y a la opinión familiar y esa decisión no dudo un instante en afirmar que fue la mejor.
La preocupación del tema familiar influyó en mi (pero nadie lógicamente tiene la culpa, es un tema humano) y ello llevó a que el contrato con La Biznaga se diera por finalizado, pues consideraron que tenían que cambiar de jockey y eso me golpeó muchísimo, pues fue el primer stud que me despidió. Pero considero que ellos estaban en pleno derecho de decidir como quisieran, pues si notaban que no estaba en mi mejor momento, podían tomar la determinación. Pero me dolió mucho porque yo pensaba que me había portado muy bien con ellos y no fue recíproco el trato en el momento que más uno lo necesitaba.

-¿Ahora entiendes que fue correcta tu decisión?

Sin dudas, porque para mi primero está mi familia y después viene mi trabajo. Por suerte mi hija ya está bien y eso nos hace sentir a todos nosotros, que resolvimos en forma madura y con sustento en el orden afectivo.
Hoy mi gente disfruta de las carreras en Maroñas, me ven ganar en forma frecuente y eso los alegra mucho y yo por ende me siento muy bien.

-¿Cómo te proyectas en el tiempo?

Ojalá pueda correr hasta los 45 años en el primer nivel y mi meta es estar entre los primeros cinco mejores del medio, en base al esfuerzo personal. Después serán ustedes los periodistas que tendrán que opinar al respecto.

-¿Te imaginas como entrenador?

En absoluto, es algo que no me atrae por el momento, pero nunca se puede decir, de esta agua no he de beber.
Pero en cambio he tenido la suerte de tener a varios entrenadores aquí y en Argentina de alto nivel.

-¿Tienes contrato en este momento?

No lo tengo, estoy a disposición de todos los propietarios que requieran mi servicio.

Nacido un 19 de Mayo del año ´71 en el Departamento de Cerro Largo (Melo), en donde está buena parte de su historia y donde aún se encuentran muchos afectos.
Está pleno en el orden físico pues hace deportes todos los días y a nivel mental tiene una claridad que se refleja en cada palabra. La vida le planteó un dilema, pero lejos de hacerlo, el dilema se transformó en una sola dirección, tomando una decisión con avales afectivos, a los cuales considera el paradigma de su existencia.
Junto a su señora Mónica Santos, sus hijas mayores (uruguayas Melisa (20) y Belén (17), además del "casal" argentino, Gaspar (9) y Morena (1) también nacida en la vecina orilla, sigue aportando jerarquía a la actividad.






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