..:: MARIO HAMPSTEAD GONZÁLEZ (Jockey)


"Cuando Relento perdió el Ramírez, quede muy mal"

De familia de profunda tradición burrera, Mario Hampstead lleva en la sangre el hilo conductor de su trayecto en la vida.
Direccionado por la magia de los sorpresas que nos regala este mundo, desde niño estuvo involucrado con la hípica. Un hombre con recorrido y profundas experiencias, es motivo constante de consulta por parte de algunos colegas, que no solo ven en el, a un profesional con fundada opinión, sino que por sobre todas las cosas inspira enorme confianza


-¿Cómo, cuando y donde arrancas con esta pasión?

Fue algo tarde y medio confuso. Empecé en Argentina, pero nunca pensé que podía llegar a ser jockey pues cuando solo tenía 14 años pesaba 50 kilos.
Cuando tenía 13 años a mi padre le dio un infarto, tuve que comenzar a ayudarlo en su actividad, comenzando de peón. Me levantaba a las cinco de la mañana y me acostaba a las nueve de la noche, teniendo que hacer un giro rotundo, ya que en ese entonces iba a a la escuela y tenía otro ritmo de vida.
A la fecha hace 20 años que estoy vinculado al caballo de carrera. A subir caballos comencé a los 18, puesto que en Argentina no permitían a los menores subir SPC, pero a los 19 años comencé a correr.

-¿Recuerdas la primera carrera en la cual participaste?

Por supuesto, fue en el Departamento de Florida en lomos de Rezongón, contando con mucha suerte para poder ganar esa carrera. Recuerdo que tenía mucho nervio, pero es totalmente lógico.
Siempre digo que subir un caballo de mañana no es lo mismo que hacerlo de tarde, porque es todo diferente. Corrían seis competidores y cuando largaron quedé en el último lugar, iba pasando de a un competidor, los contaba y me decía al menos llego cuarto.
Al llegar a los últimos siete, me vi tercero y no podía creerlo, pero adelante venían los dos punteros cortados. En la recta el caballo se me tira para adentro y me pegué un susto enorme porque no sabía ni cambiar la fusta de mano, porque hacía tres meses que estaba acá y supuestamente iba a correr a los seis meses aproximadamente.
Al final pude cambiar el látigo para la zurda y ante mi sorpresa, Rezongón ganó por siete cuerpos. Luego de ganar pensé para adentro, esto es una papa, pero después pasé más de tres meses sin ganar una carrera.

-¿No fue sencillo dar los primeros pasos?

Nunca en mi carrera fue nada sencillo, al principio era complicado y al día de hoy fijate que peso 53 kilos y medio.

-¿Cómo haces para poder mantener el peso promedio, teniendo en cuenta tu altura?

La verdad es que he hecho de todo, hace 14 años que corro caballos de carrera. Cuando me alimento tengo contadas las calorías que ingiero, soy conciente que si como una cosa, tengo que evitar la otra, siempre salteo muchas cosas.
También troto todos los días durante cuarenta minutos encima de la máquina. También hago fútbol con todos los colegas los días lunes y martes en la cancha del Fair Play..

-¿En qué posición te desempeñas?

Mmmm, dudo al decirlo, pues de pronto les cae mal a los muchachos si digo que soy creador, pero de los humildes.

-¿Son parejos los partidos o suele estar choreado?

En honor a la verdad debo decir que tengo varios "hijos" en el fútbol, uno es el conocido relator Marcel Porcal, el otro Juan Pablo (mi hermano), Guido Damián y el "Tico" Méndez, que tiene un grupo a los cuales tengo de "hijos" durante parte de la semana y por supuesto que esto no quita que los quiera mucho por supuesto.
Me han traído a Elias Figueroa, arqueros de equipos profesionales, pero aún no me han podido ganar.

-A vos te tenemos como muy calentón en el fútbol...

No solo en el fútbol, para todo soy así. Juego a la bolita y pierdo y a la bolita me caliento, no me gusta perder a nada, pero creo ser buen perdedor (risas) y si me juegan sucio, aún más, porque soy muy limpio para competir, pero también pícaro, pues en este deporte si no tienes picardía no puedes participar, pero la picardía es una cosa y la mala leche es otra.

-¿En que hipódromos has participado?

Florida, Colonia, Rocha, Punta del Este, Las Piedras (muchos años) y en el exterior Argentina donde fui a correr a Arantxa y siempre digo que con esos viajes uno adquiere gran experiencia. Por eso a veces no soy amigable, porque trato a los visitantes (en su mayoría) como me trataron a mí en el exterior, con excepciones claro.

-¿Cómo te trataron

Me daban poca bolilla, ese día que fui a correr a Arantxa justo no estaba Valdi, pero un muchacho de La Plata, Gustavo Solís que ahora está en Australia me trató de primera y eso me hizo sentir muy bien y me dije, si este chico tiene la suerte de venir a Maroñas lo voy a tratar de la misma manera y el voy a dar mi casillero como tiene que ser. Acá considero que somos demasiado buenos y creo que hasta ingenuos.

-Cambiamos el eje, ¿porqué si tu padre tenía un estilo definido con supremacía de rigor, tu eres la antítesis?

Depende de la característica de los caballos que uno corre. Yo miro siempre las carreras para conocer la forma en que corren y en el cuarto muchos colegas me preguntan algunas cosas (en las carreras que no participo), llegando a ser fuente de consulta para los primerizos y yo con gusto respondo para tratar de ayudar.
Se quien corre adelante y quien de atrás, de pronto por eso tengo un estilo calculador. En carrera tomo como referencia al más indicado para venir próximo a él.
También tengo en cuenta la forma habitual de correr de los colegas, para tomar la decisión en función de lo que presumo con anticipación que van a hacer.
 



-¿Has tenido alguna molestia por algún distanciamiento?

Creo que actúan en forma totalmente correcta y si se equivocan es porque son humanos, como me sucede a mí y a todo el mundo, cuando reclamé y me reclamaron.

-¿Cuál fue la carrera que te quedó marcada?

Fueron varias, por ejemplo Storm Duro me marcó mucho, Essa Fragancia la amo, Arantxa me dio la posibilidad de poder tener muchas revanchas. El Copetón y Major Leader me dieron muchas alegrías y con Red Dust nos dio un Ensayo, en momentos que tenía a mi hermano internado y esas son cosas que te marcan. Estruendo el año caballo me dio grandes alegrías también.

-¿Te mandaste alguna "donación" en carrera?

Si claro, la regalé con Todo Lindo y de eso no me olvido nunca más y la comento siempre con mis compañeros.
En esa carrera yo venía muy abierto y el rival por el lado exterior casi la baranda y faltando cincuenta metros me pareció que ganaba, dejé pegar y perdí. La verdad es que pensé que había ganado por medio cuerpo, dimos vuelta para atrás y vi la verde arriba, pero pensé que era por el tercer puesto, pero me dijo el agarrador que era por el primero y me quería matar.

-¿Cuando vienes definiendo sabes quien gana?

Es muy díficil que se pueda ver, pero algunos colegas tienen un ojo que es una mira teléscopica.

-¿En que momento de la definición pones toda la carne en el asador?

La experiencia me indica que en los 20 finales hay que poner todo lo que queda.

-¿Rezas antes de cada carrera?

No, solo tengo fé en que mis compañeros y yo vamos a competir y terminaremos en buena forma, pero si algún día me toca caer, que mi muerte sea en el hipódromo que me permitió sentir y disfrutar de las grandes emociones que suele regalar la vida.

-Un sueño ...

Ganar un "Ramírez", pues creo que es lo mejor que te puede suceder. Un día me tocó participar en uno con Storm Duro y te aseguro que se movía hasta el terreno en donde venían los caballos.
El día que perdió Relento me sentí muy triste porque no me gusta que vengan de afuera y se nos lleven el Gran Premio. Ese día lo traté medio de pesado al brasileño antes de largar y el hombre demostró coraje y pericia al ganar y eso que le hablé toda la carrera.
Todavía para embromarlo le digo, ¿cómo puede ser que un jockey que venga de afuera te gane un "Ramírez" por mínima, pero se que el cumplió una gran tarea. Espero que a mi no me suceda lo mismo, yo creo que alguna chanchada le haría para no dejarlo ganar,todo dentro de lo permitido.
Pasó una vez pero eso no suceda más, porque esa carrera no se corre todos los días. Creo que si gano uno, me desmayo de la emoción.

Nacido el 3 de junio del ´79 en el Barrio de Maroñas, con su señora Gisel y sus hijas Bernardita y Azul que son su sostén sigue dando guerra en las arenas de Maroñas. Con el valuarte de Mario Roberto a la cabeza de la familia pone ganas y esfuerzo por mejorar cada día y los éxitos pueden tardar pero siempre llegan.
Un profesional que todas las tardes colabora en el entrenamiento del equipo familiar y que seguramente tendrá un lugar asegurado en la materia de entrenar sangre pura de carreras, incluso en un futuro no muy lejano. Especialmente le agradece a toda la familia de su esposa que ha sido un apoyo constante en momentos duros.
Dejó tres veces de correr y volvió para ganar Grupo I y eso pone en evidencia su inquebrantable espíritu.








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