..:: ESTEBAN LAZO (Jockey)


“Cuando gané con Escolaso fue un gran día, porque además recién había nacido mi hija”

Hacía un largo tiempo que no nos tomábamos un tiempo para dialogar con el látigo Esteban Lazo, por lo cual fuimos en su busca y gracias a la gestión del personal que dirige el área del cuarto de jockeys, pudimos concretar la entrevista. El aplicado profesional respondía de esta manera a todas nuestras preguntas






Esteban, en el pasado "Latino" montando a Nansouk



-¿De qué manera se produce tu contacto con el sangre pura de carrera

En honor a la verdad debo decir que estoy con los caballos de carrera desde el día en que nací porque mi padre (Julio César Lazo) corría cuando yo nací y mi abuelo (José Pedro Lazo) corría y cuidaba, también los hermanos de mi abuelo competían en campaña, lo que habla a las claras de que los caballos de carrera eran y son un tema que llevamos en sangre toda la familia Lazo.
De niño mi padre me llevaba al hipódromo y estaba siempre junto o cerca del caballo de carrera y luego cuando tenía 11 años, de mañana iba a la Escuela Primaria y de tarde iba a dar una mano a mi viejo con los elementos que tenía.
Cuando empecé el Liceo, ya estaba de peón con mi padre, donde desarrollaba tareas atinentes a la de peón. Recuerdo que a los 10 años corría alguna carrera de petisos y a los once vareaba caballos.

-¿Recuerdas tu debut encima de un SPC?

Debuté en mis pagos en el año ´92 con un caballo de nombre Pajarraco. Estando radicado en Durazno participé en pocas competencias.
En el ´93 nos fuimos con mi viejo para Colonia a probar suerte con dos o tres caballos y nos quedamos cerca de diez años en ese lugar.
En ese año ya empecé a correr de firme y lo hacía prácticamente todas las semanas porque Colonia estaba muy fuerte desde el punto de vista hípico.

-¿Te costó mucho ganar una carrera en Durazno?

Si, me costó más de un año ganar un carrera; empecé correr en Febrero del ´92 y la primera competencia la obtuve en abril del ´93, donde pude ganar en Colonia con un caballo de nombre Revuelo al cuidado del “Pocho” Vidart, siendo esta la primera que gané.

-Cuéntale a los lectores que vivencias atravesaste al ganar la primera carrera

Recuerdo que era la carrera que cerraba la programación y eran de la partida diez caballos en un verdadero fangal y en la definición llegamos tres competidores casi en una misma línea, lo que obligó a bandera verde y posteriormente bandera amarilla en señal de reclamo.

-¿Quién o quienes te reclamaron?

Me reclamaron los jockeys Luis Gutiérrez y Leonardo Maydana porque mi caballo se abrió y yo era bastante chambón.

-¿Supongo que te llevaste alguna palabrita de parte de tus colegas?

Tal cual, me retaron un poco pero no pasó más de eso.

--¿Qué ocurrió cuando fuiste a declarar al respecto?

Les expresé que mi caballo se había tirado hacia afuera, pero que yo en ningún momento tuve la intención de molestar y al final decidieron confirmar el marcador.

-¿Gran festejo por el primer logro?

Recuerdo que aún mi madre no estaba viviendo en Colonia y festejamos con mi padre y sentimos una gran satisfacción por esta conquista que me daba un espaldarazo.

-¿Era un caballo que llevaba el peso de la apuesta o de gente más lírica?

No, esta gente no jugaba, era una familia del Stud Enrique Vicente que habían traído caballos a Maroñas.

Cómo sigue la historia…

Corría el año ´93 y en ese momento comencé a ganar casi todas las semanas. Recuerdo que por ese entonces había hecho una gran amistad con Ruben Indaburo, puesto que el me contrató para que lo ayudara a varear y empecé a correrle a Montes de Oca y a participar mucho más.
Además de mi padre, Indaburo fue el que me corrigió y enseñó muchos vericuetos de esta intensa profesión, a quien le agradezco mucho. Vareábamos a la par y en cada situación me guiaba para que hiciera mejor las cosas.

-Por ejemplo que cosas te decía…

Como estribar, la forma de hacer doblar al caballo en el codo, cambiar el látigo, etc. Yo siempre preguntaba y trataba de aprender, de Ruben que había estado en Maroñas y regresado a Colonia con mucha experiencia, por lo cual estaba siempre definiendo la estadística.
Otro jockey que también me aportó mucho fue Jesús Nazareno Blanco que también tenía mucho conocimiento.

-¿Ya eran todas maduras?

En absoluto, en el año ´95 decidí dejar de correr caballos y estuve un año sin participar. La decisión obedeció a que me suspendieron un par de veces seguidas porque en Colonia eran muy estrictos (15 y 21 días respectivamente) y eso me llegó a molestar y decidí arrancar para otra actividad.
 



Venciendo con Cayetano, primer hijo de Invasor debutando en Maroñas


Así fue que estuve trabajando durante un año en el Hotel El Mirador de Colonia, donde empecé como Maletero y luego cumpliendo la tarea de Recepcionista. Allí tuve una linda experiencia y toda la gente de ese lugar se portó muy bien conmigo.

-¿Seguramente pronto el acero volvió a la vaina?

Ciertamente en el año ´95 volví a mi pasión de vida y me reencontré con el sangre pura de carrera en Colonia.
En el año ´96 me afiancé en la profesión y lograba ubicarme entre los cuatro primeros de ese medio. Allí estuve del ‘ 93 hasta el 2002, donde en Mayo de ese año me vine a Maroñas para varear.
Durante un tiempo vine a competir mucho en el Hipódromo de Las Piedras y a pesar de ser una pista complicada, anduve bien.

-¿Has tenido la mala fortuna de rodar?

Eso me sucedió en el año ´99 pero lo superé bien y sin problemas. La primera carrera que gané en Las Piedras fue con Wild Follie y después tuve la suerte de sacar a Gran Vitesse que ganó dos carreras por destrozo y luego un Grupo I en Argentina.
Luego tuve la suerte de correr otro gran caballo como Procopio, lo cual me generaba una interesante perspectiva. En el 2003 anduve muy bien y luego tuve una especie de pequeño bajón, creo que por el hecho de ser muy joven y no poder interpretar la llegada de los éxitos de manera más apropiada, pero por suerte me di cuenta a tiempo para corregir el problema.
En el 2006 anduve realmente mal, llegando incluso a estar dos meses sin correr, pero lo que siempre hice es ir todos los días a la cancha, porque en esto el sacrificio es la materia prima de la profesión.

-¿Cuál fue la carrera más linda que ganaste o la más importante para vos?

Fue la Gran Polla de Potrillos por conducto de Escolaso, con el cual tuve la suerte de obtener mi primer Grupo I.
Era en lo previo una carrera brava y al final llegaron tres competidores casi en una misma línea. A esa gran carrera obtenida se le sumó el hecho de que había nacido mi hija en ese momento y ello creaba una situación difícil de describir.
Le di más importancia además, porque el caballo no era de los indicados en la previa y además el cuidador era nuevo en el ambiente. Luego perdimos el Jockey Club por un cuerpo y me animo a decirte que si no hubiera habido barro en esa ocasión, Escolaso hubiera sido Triplecoronado.
Luego fuimos a participar en el Pellegrini y más adelante ganamos el Municipal.

-¿Qué te aportó participar en el Pellegrini?

Fue el sueño del pibe, porque toda la vista me encantó el turf argentino. Era la primera vez que iba a ese hipódromo y me tocaba en suerte correr, ya era un regalo de la vida.
Tenía amistad con Falero y Julio Méndez se portó como un señor que es. La relación con todos fue disfrutable y en el cuarto de jockeys solo hablamos de otras cosas y casi nada de carreras; el ambiente es el mejor.

-¿Es muy grande el sacrificio para poder estar bien todos los días?

Todo se hace sencillo cuando uno en la vida puede hacer lo que le gusta. Trabajo de lo que me gusta y además me va bien, llego todos los días con un gran gusto. La verdad que es un orgullo decir que soy jockey.

-La bronca mayor en lomos de un SPC.

No bronca, pero una carrera que me quedó marcada, fue al perder con War Dancer en el año 2003, donde el caballo se enojó y sacó diez o doce cuerpos y de pronto si lo hubiera corrido más contemplado pudiera haber ganado. Esa carrera me marcó mucho y creo que por eso fui muy criticado.

-¿Cómo defines tu estilo?

El espejo de toda mi vida fue mi viejo y soy de mirar muchas carreras de Argentina lo cual me ayudó. De allí, para mi Noriega es el mejor, claro que Falero es un grande y Jacinto Herrera también me gustaba mucho.

-¿Tu mayor anhelo para este año

Que toda mi familia tenga salud plena, porque los éxitos van y vienen. Además de tener la misma voluntad para estar con la misma fuerza todos los días.

Nacido en la ciudad de Durazno el 2 de Julio del año ´76, en el Barrio El Mirador disfruta a pleno de los desafíos de la profesión elegida.
Hincha de Peñarol, intenta darle a su vida tiempos para poder ver a su equipo en acción, con la misma pasión que le impone a su metiér. Disfruta todos los lunes con Cáceres, Píriz y Austria de comidas que permiten el intercambio de ideas y vivencias, las cuales suelen estrechar vínculos.
Casado con Viviana Umpiérrez (hija del desaparecido Vasco Umpiérrez) es padre de Oriana de dos años y Juan Felipe de año y medio, con los cuales se apuntala en materia afectiva.






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