..:: Dialogamos con Invasor











¡¡Gracias, Invasor, pingo querido!! .



 



Gracias a ti, esta carrera permanecerá imborrable en nuestras retinas por siempre. Entró en esa selecta lista que cada burrero lleva en su memoria.

Vi todas las carreras en las que competiste. Me acuerdo como si fuera hoy cuando, por los palos, ganaste la primera carrera.

Fue impresionante, y era el augurio de un futuro venturoso. El «Ensayo» sirvió para demostrar que la intervención quirúrgica había sido una anécdota.

La Triple Corona fue un trámite formal, donde Gustavo y el Chino se encargaron de administrar tus fuerzas.

Te fui a despedir al stud, donde tomamos algunas fotos. Tengo que confesarte una cosa íntima: no supe darme cuenta que eras el mejor del mundo.

¡Todo pasó tan rápido! Es una lástima que hayas ido a Dubai.

¡¡¡Seguramente ellos tampoco sabían lo que tenías adentro para darnos!!!

Los tres clásicos ganados en U.S.A. paso a paso fue convenciendo a todos que eras el mejor caballo adulto. Pero faltaba esta carrera. Te vi hermoso en el paseo. Jarita buscó rápidamente el andarivel interior, después de largar por el 11.

Seguiste a Bernardini a tres cuerpos. Cuando antes de entrar a la recta aceleró él, le preguntaste adónde iba, que lo acompañabas. Al entrar a la recta, ' lo miraste y le dijiste: ¡Ahí voy! Te escuché, Invasor, te juro que te escuché. Y después lo vi. Bastante antes de llegar al disco supe que estabas tocando la gloria con tus patas. Cuando alcanzaste al favorito, le susurraste: «¿Así que tu sos el famoso Bernardini, el que cuando gana no mira a nadie, porque quedan muy atrás? Mirame. Te voy a pasar de largo. Tranquilamente. De orejitas paradas.» Lo vi. No necesité pellizcarme. El relator oficial, se encargó de decirme que era cierto, nomás. Me erizó cuando dijo que el criado en Argentina, con campaña en Uruguay, ganaba la carrera de más prestigio del mundo. ¡Viste lo que hiciste! Todo el mundo hablando de ti. No hay caballo que respetes, en todo el planeta.

Tenía razón Duarte. ¡Sos de otro planeta! Te quiero agradecer eternamente.

Conseguiste: prender la llama del turf en mucha gente. Abriste el camino para otros caballos nacidos acá. Lograste emocionarnos.

¡¡Gracias, Invasor, pingo querido!! .

Juan José Piaggio




Retroceder
retroceder
inicio
inicio
avanzar
siguiente




Imprimir




© Invasor - URUGUAY 2009