..:: Dubai World Cup




Nota del Diario "La Nación" (Argentina) de 1º de abril de 2007 - (esta nota no forma parte de la edición publicada el 06/01/07)






Fernando Jara lo acompaña desde las riendas



Ya hay quienes ponen en duda que Invasor sea un caballo de carrera.

Un caballo de carrera no puede correr tanto, tan fuerte, tan rápido, sin aflojar nunca.

Ya hay quienes sospechan que es un caballo nuclear, salido de un laboratorio y no de un haras bonaerense, como el ex Clausan.

Ya hay quienes abonan la tesis de que corresponde a una raza superior, un eslabón nuevo en la evolución de los equinos.

Todo porque Invasor se despachó ayer con un triunfo grandioso, enorme, colosal en la Dubai World Cup (G 1-2000 m), la carrera más rica del mundo, y confirmó que no hay otro mejor sobre la faz del planeta.

Ahora en tierras musulmanas, en la moderna Dubai, considerada la ciudad más occidental de los Emiratos Arabes Unidos, el caballo argentino aplastó a Premium Tap, se tomó revancha de Discreet Cat y su tarjeta ahora marca once triunfos en doce carreras, con una cuenta bancaria de 7.590.000 dólares, sumados los 3.600.000 de ayer.

Invasor ha sido tocado por el dedo de Dios. Es único, un elegido.

Si hablara y pudiera dar declaraciones, diría que casi no necesita jockey que le indique cómo, cuándo y por dónde ganar una carrera. El lo sabe y lo ejecuta. Es un caballo competitivo, que disfruta haciendo su trabajo y no comete errores. Infalible.

Tiene un jinete casi niño. Fernando Jara lo acompaña desde las riendas. Jara es de los pilotos que han leido un par de libros de estrategias hípicas y no se pone nervioso. Claro, con los pies en los estribos del mejor caballo del mundo no hay motivos para asustarse.
 





Invasor, vence a Premium Tap


Para la carrera de ayer, tenía la información de que Premium Tap y Discreet Cat podían traerle problemas. Esos dos eran caballos de rango elevado y no había que descuidarlos. Durante la primera parte, Jara llevó a Invasor en el tercer puesto, apenas detrás de Premium Tap y de Forty Licks, el otro caballo argentino en la carrera. Siempre con los ojos abiertos, calculó hasta los milímetros de ventaja que le llevaba el puntero, mientras, de reojo, trataba de ver dónde había quedado Discreet Cat. A 1000 metros del disco, se convenció de que el duro marchaba adelante y le pidió a Invasor que fuera a presionarlo.

Mientras el campeón argentino agotaba a Premium Tap, empujándolo a correr más rápido de lo que podía, Jara todavía esperaba el avance de Discreet Cat; pero eso nunca ocurrió. Entonces, el piloto le dio un chirlo con la fusta e Invasor saltó a la punta. Allá fue el zaino entonces, para sacar un cuerpo y tres cuartos de ventaja. El disco marcó el final de la carrera y le abrió la puerta de la leyenda.

A medida que gana carreras y carreras, a Invasor se le van acabando los objetivos. Tal vez regrese a los Estados Unidos en junio, para mostrarse en Nueva York; quizá vaya a la conquista de Europa, donde todavía no paseó su figura; en una de esas su dueño, el jeque Hamdan al Maktoum, ministro de Finanzas de Dubai, decida retirarlo de las pistas y guardarlo como semental mejorador de la raza.

Invasor corre, gana, alegra y une pueblos. Argentinos, uruguayos, norteamericanos y dubaitíes lo sienten propios; aquí se crío, en Montevideo se formó; su base de operaciones está en Florida y en Dubai vive su dueño.

Crack de cuatro banderas, el hijo de Candy Stripes, criado en Buenos Aires por el italiano Sandro Miserocchi es, además, el mejor embajador del turf nacional en las pistas del exterior. Donde vaya, se sabrá que es exponente de la cría argentina, capaz de generar el mejor producto a nivel mundial.

Y no sólo uno, porque ayer, en Nad al Sheba, Asiatic Boy, otro caballo que pisó los prados del Kentucky argentino, ganó el Derby, la segunda carrera de la fecha más importante en cuanto a su proyección.




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